
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, así como la Red de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), emitieron una nueva serie de sanciones a la familia Hysa, grupo albanés con presencia en México, quien es señalada de ser propietaria de casinos y restaurantes irregulares que habrían favorecido el blanqueo de capitales y el lavado de dinero con apoyo del Cártel de Sinaloa.
En el comunicado, las dos dependencias financieras y fiscales más importantes de la Unión Americana “castigaron” a 27 empresas ligadas a este presunto grupo criminal. Sobre esa misma línea, revocaron los permisos a 10 establecimientos de este tipo para ingresar y mantenerse activos en el sistema financiero de los Estados Unidos.
Se dio a conocer que La acción forma parte de un esfuerzo conjunto entre Washington y la Ciudad de México para frenar el uso del sistema financiero mexicano en operaciones ilícitas: el subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera. John Hurley, advirtió: “El mensaje a quienes apoyan a los cárteles es claro: serán responsabilizados”. Así mismo agradecio al Gobierno de México por su firme cooperación en esta operación contra el lavado de dinero en el sector de los juegos y apuestas”.

De acuerdo con La Oficina de Control de Activos Extranjeros el grupo Hysa utilizo establecimientos de apuestas y restaurantes de lujo en México para lavar ganancias provenientes de la venta de drogas.
Luftar Hysa, señalado como el líder visible de la organización, reside entre México y Canadá, donde ha intentado proyectar una imagen de empresario legal. Sus hermanos Arben, Fatos y Fabjon, junto con Ramiz Hysa, habrían movido grandes sumas de efectivo hacia Estados Unidos y Europa, donde también operaban empresas de fachada para disimular el origen de los recursos.
Con esta designación, todos los bienes e intereses de los involucrados quedan congelados en territorio estadounidense, y cualquier empresa con más del 50 por ciento de participación de alguno de los sancionados también será bloqueada. el subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera de E.U. subrayó que el objetivo de las sanciones “no es castigar, sino provocar un cambio de conducta” en las organizaciones criminales y sus redes de apoyo.